(Crónicas para decorar un vacío en la niebla tuvo el humor de publicar estos poemas. Gracias, xen.)

 

 

 

martes 15 de enero de 2008

luis miguel rabanal/música para torpes

 

 

AL CAMARADA LE SUDAN LAS MANOS

 

A saber quién es el valiente que pone hoy

en tus labios la palabra

ternura ternura ternura.

Hoy, que podría ser el último día

o si no, el día que levanta la tapa de los sesos

al que atienda, tal vez exagere.

Hoy, cuando alguien temeroso dispondrá

que dulcifique el poema, que dobles

tus manos como si no tuvieran sosiego,

que habrá que postergar la vida unos minutos.

Esta música que hace vociferar

si uno se esmera, este silencio gris

que sacude tus miembros para no despreciarlos,

nos buscarán en la noche

y aquel tahúr de antaño limpiará tus babas.

Porque llega el niño con su torpedero

de cartón a partir la memoria

en tres mitades, tú creces hacia atrás, tú

reúnes los amargos requisitos del enfermo,

tu boca solamente sangra.

Asimismo has mirado en los libros

donde no cabe la congoja, allí tu voz

se desvanece en un tazón de leche fría,

te arde sin preguntar la médula que falta.

Hoy, cuando de nada sirve haber venido,

y te refugias en el escondite contiguo,

y consientes después de bostezar,

y descubres tu rostro, que es el rostro

del que carecía tu colección de angustias.

Cerca de ti se recrudece el estruendo,

música negra, música del diablo, morfemas

que arroja el desocupado a las vecinas.

Púrpura para trasnochadores.

 

 

 

AGUZOS

 

Hay días funestos que nos tiran del pelo

y nos hablan al oído con murmullos soeces,

es cuando cauterizan mejor las muchas heridas.

Conviene estar solo

para acallar estas lenguas, nos hacen padecer

como demonios sin pronunciar

bien nuestro nombre, nos echan de la sala

como tantos amigos.

Así la flaqueza estira más nuestra piel

y nos ata las manos, quisiste

presenciar de cerca el horror.

Dicen que quema, dicen que el pasado

se asusta contigo y comienza a dar vueltas

el mal de la asfixia,

o sea, el del cuerpo que tuvimos.

Yo puedo discernir esa historia,

asumir la ignominia y callar.

En cambio tú, hombre de pacotilla

y tristezas, retuerces tus sentidos y te haces

preguntas, preguntas como sales de fruta.

Porque para la soledad,

para la intemperie que dibujan para ti

los niños que devuelven sangre y espuma

en este preciso momento

no hay palabras que expliquen tu vida.

Has vuelto a mirar.

En Olleir la memoria se agría, esperas

a que ella tienda la sábana más blanca

con los dedos cortados de tu madre, notas

que no está.

A lo mejor nos equivocamos

al creer que fuimos un poquitín calamitosos,

hay días dulces para ese regreso.

 

 

 

Luis Miguel Rabanal, pertenecientes al poemario inédito: Música para torpes

 

muchas gracias, LM

ufff, la ostia… así por lo bajinis, pa no joder este pedazo música pa mis oídos…

 

Publicado por xen Vinalia 20:37   

Etiquetas: Luis Miguel Rabanal

3 agujeros en la niebla

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