(El fragmento de Elogio del proxeneta que sigue, extraído de la entrada “18 de diciembre”, fue colgado hace días en Hank Over. Aquí está, por si también tú quieres echarle alguna que otra peste.)

 

 

Jueves 10 de enero de 2008

 

Repetidamente las tinieblas convidan a estremecer la ternura, ya que no la dicha que se disfrazó de pordiosera. Luz que es nítida de tanto parecerse a aquella luz, la del estrago que va y viene por doquier a través de nuestra sangre como guerrero extenuado; luz que ignora cuál es la hora óptima para que un hombre, a solas con su precipitada inmundicia, abandone su piel áspera y se afane en escrutar en otra estatura distinta su parte de verdad y dentro de ella, como una cometa errante que no se detiene ante la lluvia, se acomode cabalmente renovado y miserable. Felicia no lo supondrá. Que próximo a su sueño interrumpido hay un muchacho tierno besando su cintura que llora amargamente por su culpa. Ella nada dice, no alcanzaría ni a señalar sus labios que son espuma desatada en su recuerdo. Se deja hacer y se derrama su sexo, el reclamo para que los héroes, pero también y muy a menudo los tullidos, se obstinen en su carne lechosa, como la luminosidad en negativo e inusitada de la noche que con creces ha soñado soñar.

 

Luis Miguel Rabanal, del blog Elogio del Proxeneta.

 

 

Publicado por Hijos de Satanás en 8:57 

Etiquetas: colaboraciones

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s