Y PUNTO
Los puntos y aparte me tocan mucho las narices. Hay otras cosas que también, la voz a veces se me escapa de las manos, pero los puntos y aparte… Modero debates larguísimos entre las dos partes de mi cerebro para dilucidar si pongo punto y aparte. No me gusta. Preferiría no hacerlo, pero en según qué narraciones se me antoja necesario. Yo nunca fui a una escuela de nada, salvo a la pública. Y a veces pienso que me gustaría tener formación en algo; como en inglés, por ejemplo: me gustaría haber tenido la oportunidad de ser bilingüe desde pequeño. Pero entonces (y quizá todavía ahora) era cuestión de dinero; era, me atrevería a decir, elitista, eso del inglés. Y me tuve que buscar la vida para aprenderlo sin aprehenderlo. Lo que me jode de todo esto es que ahora me está pasando lo mismo con los puntos y aparte. Pero, afortunadamente, eso no es una cuestión de dinero, sino de tiempo.
Cogido in fraganti en Mario Crespo.
Hola Luis Miguel:
Me gusta esa manera que tienes de hacer ver algo -en este caso el punto y aparte- desde una posicion inusual, como si se tratase de el cinturon de seguridad en los coches o un cuadro.
Una frase tuya me hizo recordar otra, en una pelicula de Woody Allen “Poderosa Afrodita” cuando un chico -boxeador amateur- se esta tratando de ganar a una chica – de seducirla- contandole lo que hace, a lo que se dedica: Soy boxeador -le dice-, he peleado quince veces y las gane todas, excepto trece. Esta frase me vino cuando lei: “Yo nunca fui a una escuela de nada, salvo a la pública.”
Un abrazo
Todo el mérito es de Mario Crespo, Javier, no mío. Un abrazo.