los pájaros que de niño tuve en la cabeza

eran aves migratorias. Por eso

nunca se establecieron en mi entorno:

yo tan sólo era el frío continente

que surcaban en su éxodo hacia el cálido

paraje en que, anidando, convertían

en realidad los sueños de otro cuerpo.

 

Hoy aún recuerdo algunas de las cosas

que su revoloteo me invitaba a desear

(un coche de madera con botones

que al pulsarlos me dieran coca-colas;

un helicóptero Apache hecho a escala

con el que irme volando hasta mi pueblo;

unos playclicks capaces de formular

lo que yo previamente había escrito

en un papel doblado que alojaba

bajo el pelo extraíble de la pieza)

 

y me río de absurdas e imposibles

a la vez que medito y me pregunto

si estos que ahora me rondan la cabeza

no se convertirán mañana en buitres

que asedien el cadáver de los sueños

que ya han vuelto a mí en busca del verano.

 

 

 

 

Carlos Contreras Elvira, "Resumen del silencio", Premio Leonor 2008, Diputación Provincial, Soria 2009

 

 

 

About these ads