Inminencias

ORDENANZA

El cartel se alza un metro sobre el suelo, lleva un anagrama oficial:

“Prohibido beber de las fuentes”.

La estrategia de la autoridad funciona. Unos dejan allí mismo el recuerdo del abuelo. Diez minutos después hay un libro de filosofía, un cuadro original, huesos cosidos con alambre de una especie extinta, un mapamundi de cuando el mundo posaba.

Cuando el montón impide ver la estatua ecuestre, llegan las máquinas. Unos funcionarios visan la tarea, media docena de inspectores supervisan a los funcionarios. Dos oficiales vigilan la correcta clasificación de los objetos dudosos. El piélago del vacío con los
tetrabrikes. La honestidad del voto al contenedor de materia orgánica. Esa urna con cenizas apellidadas bastará con abrirla y esperar a que perros muy viejos, gatos muy fotogénicos, vacíen sus vejigas.

El parque se va llenando de niños educados desde ayer. No saben qué hacer con los columpios, ni les causa emoción la avioneta, con anagrama oficial, que les sobrevuela.

.
Julio Obeso, “Inminencias”, Tigres de papel, Madrid 2014

Tres inhalaciones en El blog de mis poetas

Rabanal_tres_Inhalaciones_alta
.

Extendido, el cuerpo
parece menos artificial
que de costumbre.
Colman la carretera
sombras reservadas
y árboles añiles. Apura
ahora el corazón sus
penúltimos latidos. Las
manos no responden,
aún no han descubierto
su teatro. Duele la
garganta de tan poca
y tan poca reticencia.

.
Gracias, Norberto. http://elblogdemispoetas.blogspot.com.es/2014/04/blog-post_3981.html

En Meando contra viento 4/cuadernos tra(n)sgresores

2-meando-contra-viento 4 portada

(Estores)

Si fuera por mí, le responde él, nadie más que tú llegaría al final del verano con su cuerpo tibio y sus heridas frescas. Si fuera por mí te habría olvidado como se olvida una náusea, a ver quién da más por tan poco delito. Al dolor le falta una última indisposición para ser el rehén de mi deseo, le responde ella, nos va a sobrar la hora del ajustado narcótico porque no es legítimo el vicio a no ser que quieras utilizar mi boca para dar la matraca… Y así hasta la burla. Detrás de ellos se ocultan botellas, hay orugas que bullen, sobre las dalias se ciernen peligros, miles de peligros, no importa su edad que es tan breve como la canción del soldado que no aprendía a amar a J. Si fuera por mí, prosigue él, te habría llevado hasta la orilla de la noche, allí donde se bañan las niñas meticulosas que lloran sin piedad porque son muy felices y lo dicen a gritos, te habría comprado el juguete más dulce, ni recuerdas mi nombre. Ya no recuerdo ni siquiera tu nombre, prosigue ella, me da lo mismo tu bondad que el muñón miserable de aquel otro que mira, me suena mal tu voz, no me jodes bien, deberías soñarlo. Alguien camina cerca con pies diluidos y borran sus huellas lechuzas.

Mi aporte al n.º 4 de MEANDO CONTRA VIENTO, mayo, León 2014

.
meando contra viento texto y dibujos

Esquinas

Era, sin dudarlo, el lugar más hermoso.
Donde se guardaban las cosas inservibles
y el tiempo con musgo.
Secretamente crecía sin cesar allí la nostalgia
sin nadie saberlo, ese perfume ajado de materia
que resbala entre las hojas frescas de julio,
ese rostro presuntamente amado que ahogó la lluvia.
En algún atardecer se acercaba a espiar las caderas
ensambladas y a los jóvenes gritando groserías
y muy serias amenazas de muerte…
Daba igual, si él quisiera pondría un nombre
exacto a cada cosa, colgaría su abrigo de un cerezo
leñoso y escribiría en el árbol con suma congoja
palabras que dislocasen tan bien lo invocado: Obdulia
y sus novios, y su amor desgraciado.
O no bastaba la remota escritura.
Si regresó a lo umbrío y golpeó con su puño
porque fuera verdad ese dislate de la vida.
Tantos años hoy para no gritar que se vaya.

Tres inhalaciones en Proyecto Genoma Poético/Versales

proyecto genoma poema inhalaciones
.

Doblas los puños del
jersey y creas un destino
heterogéneo que no
arda. Ver cómo se
perpetúan los actos
asustados, contar las
horas que suenan en
tu voz. Más adentro,
más en tu misma sed
inadvertida, se articulan
los gestos que no son,
los que no caben.
Doblas tu vida como
se resarce uno de
derrumbes, a veces
preguntas quién es el
que faltaba. El que ya
no abre más la puerta.

.
Gracias, Carlos, Quino. http://www.libreconfiguracion.org/proyecto_genoma_poetico/versales-doblas-los-punos-del-de-luis-miguel-rabanal/

Dos poemas de “Lectura del mundo”

III

¿Hasta qué punto es poema el poema,
si el verso es sometido,
a su vez, por la necesidad
poética que tiene de ser verso?

El poema podría haber sido.
El poema podría llegar a ser:
si se libera del significado del verso,
de sus propios límites.

¿Acaso la poesía no es leída en el poema?
La poesía es lectura del mundo.

.

VI

El poema no es nada
es el espejo de ti:
pensamiento
que solo puede vivirse
en la página,
donde muere,
donde resplandece
el lenguaje reinventado,
transparente,
más allá del verso:
donde todo es.

No tengo más versos,
¿tú tienes alguno?

.
Enrique Villagrasa, “Lectura del mundo”, La Isla de Siltolá/Tierra, Sevilla 2014

Tres inhalaciones en A toda página/El Diario Montañés

Rabanal_tres_Inhalaciones_alta

.

Los cultos del mito / Javier Menéndez Llamazares

(Luis Miguel Rabanal rinde homenaje a los escritores más heterodoxos en su última entrega poética. Tres inhalaciones. Autor: Luis Miguel Rabanal. Poesía. Editorial Amargord. 106 páginas. Madrid, 2014. Precio: 12 €)

Libro a libro –y superan ya la veintena–, Luis Miguel Rabanal ha cimentado una sólida carrera literaria en la que despuntan no solamente el hallazgo de imágenes deslumbrantes, sino el uso tan propio del lenguaje, que se diría que el poeta modula a voluntad para ajustarlo a los diversos registros por los que le gusta transitar: del vitalismo al sarcasmo, de la sordidez a la exaltación de la memoria, de lo sórdido a lo festivo.

Menos habitual, sin embargo, es dar con perlas inesperadas. En un impagable poema titulado ‘Victoriano Crémer no se acuerda de mí’, más allá de la anécdota del olvido y el abundante riego de coñac con que tan adecuadamente se ambienta el poema –esa generación, la del desarraigo, resultó extraordinariamente longeva, lo que según las malas lenguas, se debió a que estaban ‘conservados en alcohol’–, Rabanal desvela un pequeño secreto de la intrahistoria literaria de su provincia. Y es que Francisco Pérez Herrero, el burlesco inventor de Genarín, no era el apacible y simpático poeta que imaginamos, sino más bien un cascarrabias. Curioso revisionismo en verso, que sirve para hacer las delicias de lectores atentos, como el resto del capítulo titulado ‘Pequeña galería de poetas sin reloj’, donde Rabanal homenajea –o parodia, en ocasiones no está tan claro– a un puñado de grandes autores, de Efraín Huerta a Marguerite Duras, incluyendo a «un tal Jaime Gil».

Antes, en ‘Las luces largas’, el poeta fabula a partir de una luctuosa noticia de prensa, creando un clima de absoluto desasosiego: «Doblas los puños del/ jersey y creas un destino/ heterogéneo…», que enlaza, unos versos más adelante, con un corolario tan inesperado como lógico: «Doblas tu vida/ como se resarce uno de/ derrumbes…».

Cierra el libro la parte más extensa, titulada ‘Un poema de amor’. Se trata de un largo texto que aparece en una disposición tipográfica caprichosa, dedicando toda una página a cada estrofa, de entre uno y diez versos. Para evitar la apariencia de poemas independientes, el poeta recurre a las comas, como señal de la continuidad del discurso; un pequeño guiño cómplice al lector que, en cualquier caso, no sufre el riesgo de extraviarse pues el poema, que en cierto sentido trasciende las fronteras del género, está dotado de un hilo argumental reconocible: una mujer, en tono sumiso, dialoga con su violento amante, y en la conversación aparecen, sin el menor recato, los más crueles fantasmas del sexo y la dominación, en una especie de paseo por el lado siniestro del hombre contemporáneo y sus más recónditas inhibiciones; por temática –que no por tratamiento formal– recuerda a una pieza del músico Sabino Méndez, ‘Canción de amor’; con el rockero le uniría, además de la cercanía generacional (Méndez es del sesenta y uno y Rabanal del cincuenta y siete), la búsqueda constante del punto de vista divergente para sus composiciones, y una cierta aureola ‘pop’ que rodea al poeta de Riello, quien en los últimos años está recibiendo, por parte de nuevas generaciones de escritores, el tratamiento de ‘autor de culto’. Su presencia constante en antologías y redes sociales acrecienta cada vez más la dimensión pública de un autor que merecería mayor reconocimiento de crítica y lectores.

.

Gracias, Javier. http://blogs.eldiariomontanes.es/atodapagina/2014/06/20/los-cultos-del-mito/

En Diario de León

EL POETA DE OMAÑA

CUERPO A TIERRA / Antonio Manilla

Acostado entre dos arroyos, el Ceide y el Ariego, está Riello. Reflejado en el espejo de la literatura, gracias a su poeta, Riello es Olleir para los siglos: un lugar rodeado de montes mágicos en los cuales en lugar de arándanos uno puede toparse con el espíritu azul y desenamorado de adolescentes eternas que responden al nombre de Obdulia o con la memoria buscando sus disfraces entre ramos de urces y moras, pistolas de hojalata, vestigios de la aventura de haber sido niño en un perenne junio iluminado por el verde perfume de los acebos.

A Luis Miguel Rabanal, el poeta que leíamos a los dieciocho junto a Rimbaud y a Lautréamont, al que comparábamos sin desmerecer con René Char, hijo rubio de Omaña, le amaneció un día nefasto, unos de esos días de soles derrumbados, que lo postró a los pies de su interior. Crecieron llamas en los árboles, carne de tristeza, grietas más profundas. Todos somos, por decirlo con palabras de Umberto Saba, un “hombre junto a un límite”. Sin querer abocado al dolor, contemplando cómo se va la vida, el poeta omañés, arropado por su familia, no permitió que el límite fuera el hombre ni que la renuncia hiciera nido entre sus labios hasta apagarlos. Su poesía, con el tiempo, se ahondó en gravedad pero no se ahogó en amargura: vaharadas de ironía y ternura venían a aromar desde esa orilla lejana de la memoria los estrechos márgenes de la compostura. Como cortados con la vara de medir adioses, sus poemas asumieron “ese desdén de grajos” que es la vida pero a la vez aprendieron la esencial lección, tal vez la más importante que existe, de salvar a quien se ama.

Ahora Rabanal presenta nuevo libro. Después de A la que falta, un enfebrecido y salvífico canto a la memoria de la madre fallecida, repleto de palabras escritas con vértigo y caminos vacíos, aparece en Amargord Tres inhalaciones. Conversaciones con la muerte, gestos en el filo, nostalgias de finales conforman un poemario compuesto bajo el frenesí que proponía Cioran: “que tus palabras quemen y que tus expresiones sean tan nítidas que se parezcan a la ardiente transparencia de las lágrimas”. Luis Miguel me dice que puede ser su último libro, que hace tiempo que no escribe versos. Él sabe mejor que yo que no es cierto: simplemente no se puede conjurar aquello que nos es dado.

Tres inhalaciones en Bacovicious

Rabanal_tres_Inhalaciones_alta
.

Nuevo poemario de LMR y nuevo disfrute, demostrando que en la poesía nada es tabú y que el pequeño detalle puede ser (debe ser) determinante en la literatura. Me gusta especialmente la primera de las inhalaciones, esa prosa poética hecha verso que traspasa el alma, y el poema de amor a dos caras (tremendo mundo, verdadero mundo). Alta literatura, pues.

De “Las luces largas”:

Adictos al desasosiego
y con la oscuridad
encima. Recuerda las
horas importantes, el
mar sobre su boca.
El escarabajo no siente.
El prisionero del temor
tampoco siente nada.
Se sitúan detrás la
fidelidad y la malicia
cogidas de la mano.
Morir no tiene por qué
ser diferente a pasar
las aguas con cautela.

.

Gracias, Esteban.

Si deseas leer más pincha en el enlace: http://bacovicious.blogspot.com.es/2014/05/tres-inhalaciones-de-tres-inhalaciones.html

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 77 seguidores